Todas las posibilidades de transporte y movilidad en la tercera edad

Disponer de cierto nivel de autonomía y movilidad facilita la consecución de una vida plena. Y cuando se alcanza la tercera edad, aunque muchas personas conservan un buen estado general, es importante disponer de los recursos suficientes para realizar los desplazamientos que permitan llevar unos hábitos normalizados.

Hay personas que han traspasado la barrera de los 65 años y siguen moviéndose y pensando con agilidad. Pero sea cual sea el grado de dependencia de una persona, lo cierto es que el paso de los años va haciendo mella en la salud. Conducir, coger un taxi, un tren o un autobús ofrece esa necesaria movilidad. Y es posible a cualquier edad, teniendo en cuenta una serie de consideraciones.

Renovar el carnet

Conducir es una de las habilidades que confiere mayor autonomía y movilidad a una persona. Y a la hora de renovar el carnet, la Dirección General de Tráfico no hace distinción de edad. La única diferencia es que antes de los 65 años se debe renovar cada 10 años, mientras que después de esa edad, se renueva cada 5 años.

No obstante, a medida que una persona se hace mayor, puede resultarle más complicado pasar las pruebas necesarias para la renovación. Por eso es importante mantener un estilo de vida activo y saludable, con ejercicios físicos e intelectuales. Las pruebas incluyen un examen psicotécnico, una prueba de audición, otra de visión y unas pruebas generales de salud.

Así, a partir de los 65 años, además de la periodicidad con la que se debe renovar el carnet de conducir, se incluye otra novedad, que las tasas por renovación del carnet salen gratis.

Conducir después de los 65 años

El sentido común y el respeto estricto de las normas de circulación son la base de una buena conducción. Y a partir de los 65 años siguen estando presentes estas máximas, sumándoles otras consideraciones, que van adquiriendo mayor importancia con la edad.

Al ir cumpliendo años, se suele ir perdiendo reflejos. Por eso es recomendable mantener una velocidad al volante que permita reaccionar ante cualquier imprevisto. Es necesario descansar tan pronto como se sienta cansancio, sobre todo en trayectos largos.

Además, la pérdida de agudeza visual que acarrea el envejecimiento, implica que las horas del día sean preferibles para coger el coche. Lo mismo ocurre con días nublados, lluviosos o con presencia de nieve o hielo en la carretera. En estos casos se recomienda evitar el uso de vehículos, sobre todo a personas con edades avanzadas, que, en caso de ocurrir un accidente, podrían ser más vulnerables.

Para que los nervios no bloqueen al conductor de edad avanzada, se recomienda no circular por zonas con alta densidad de tráfico o en horas punta. La ingesta de fármacos antes o durante la conducción también está contraindicada.

Transporte público

A partir de los 65 años, los transportes públicos ofrecen algún tipo de descuento en la mayoría del territorio español. Ocurre con los autobuses urbanos e interurbanos y con los trenes. Hay compañías que ofrecen una tarjeta específica para este tipo de usuarios, que da acceso a mejores tarifas, dependiendo de los días en que se viaje.

La mayoría de las comunidades autónomas ofrecen tarjetas para personas mayores con múltiples ventajas en precios, donde siempre están incluidos los transportes. Además, para los aficionados a viajar, se suelen incluir rebajas en alojamientos hoteleros y balnearios. En este sentido, las empresas que gestionan los servicios públicos de transporte ofrecen abonos específicos para personas mayores de 65 años.

Servicios de asistencia en estaciones y aeropuertos

Tanto en las estaciones de ferrocarril de toda España como en las de autobús o en los aeropuertos existen servicios de asistencia a personas mayores y dependientes, para el traslado de equipaje y del viajero en sillas de ruedas desde su llegada a la estación, hasta su ubicación en su asiento correspondiente. Estos servicios son gratuitos, aunque normalmente deben reservarse con antelación.

Por ejemplo, en el caso de Aena, la sociedad que gestiona los aeropuertos en España, el servicio de asistencia a personas con movilidad reducida, que se presta desde las 7:00 a las 24:00 horas, debe solicitarse, al menos, con una antelación de dos días. En los aeropuertos también existe la posibilidad de solicitar este servicio vía internet, por teléfono o incluso a través de una aplicación móvil de Aena, para dar respuesta a este tipo de casos.

Servicio de transporte adaptado

Desplazarse en silla de ruedas tampoco es un problema que reduzca las posibilidades de movilidad de las personas mayores. Y aunque en el caso de los vagones de tren, no todos están adaptados, en el caso de los autobuses urbanos, las condiciones de accesibilidad son notables en la mayoría de las ciudades españolas, disponiendo en algunos casos de plataforma elevadora para facilitar el acceso.

Además, cada vez son más los ayuntamientos de las ciudades españolas que conceden licencias para taxis adaptados a personas con movilidad reducida que se desplazan en silla de ruedas, lo que supone un paso más en creación de espacios urbanos accesibles para todos.

Para las personas que acudan a centros de día para mayores o unidades de estancia diurna, muchas de estas instalaciones disponen de su propio servicio de transporte adaptado, para el desplazamiento de los usuarios entre sus domicilios y el propio centro. Los vehículos para tal efecto van equipados, en la mayoría de los casos, con espacios para sillas de ruedas con sus correspondientes sujeciones de seguridad y plataforma elevadora.

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Envejecimiento activo

Envejecer no significa dejar de lado los viajes o los desplazamientos. Hacerse mayor no siempre quiere decir perder autonomía y movilidad. Y las posibilidades son múltiples para desplazarse y hacer uso de los distintos medios de transporte. Un estilo de vida saludable, activo, con una dieta equilibrada y ejercicio físico en pequeñas dosis es una garantía para poder darle más vida a los años y también más años a la vida. El grado de movilidad condiciona nuestras posibilidades de desplazamiento, pero en la actualidad, sea cual sea nuestro estado, existen múltiples oportunidades para llevar una vida autónoma e independiente.