La vida social en la tercera edad mejora la salud de nuestros mayores

 Estar solo cuando se han pasado los 70 años puede afectar al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrales, endocrinas e inmunológicas. Mientras que tener una vida social más o menos activa y estar rodeados de gente ayuda a sentirse bien.

La vida social en la tercera edad mejora la salud de nuestros mayores

Muchas personas, conforme cumplen años, ven cómo  la familia va aislándolos hasta llegar casi al abandono. La soledad provoca infelicidad e incide en muchos casos en una muerte prematura. También se la asocia con un deterioro de la salud mental y un aumento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y demencia.

Gran parte de la tercera edad afirma sentirse solo o muy solo

Un 70 % de nuestros mayores que viven en soledad y tienen un problema grave asociado, psicológico y/o físico. En la tercera edad, la sensación de aislamiento actúa en nuestro cerebro como el estrés cuando somos más jóvenes. Debilita los sistemas endocrino e inmunológico, provocando el desarrollo de diversas enfermedades. La ansiedad, diabetes, hipertensión, infecciones, depresión, pérdida de movilidad y problemas mentales como el deterioro cognitivo. Estas son algunas de las dolencias de las personas ancianas, que ya de por sí tienen un organismo mermado como consecuencia del propio envejecimiento.

La sociedad en la que vivimos y el modo de vida al que estamos sometidos hacen que este problema vaya en aumento y la soledad de nuestros mayores sea habitual, provocándoles problemas de salud cada vez más numerosos. Nuestros mayores se sienten tristes, sin ganas de hacer nada, alimentándose mal por falta de voluntad…

El contacto social disminuye los efectos de la soledad

El contacto social disminuye los efectos de la soledad

Si la esperanza de vida en nuestro país es de 79 años en hombres y 85 años en mujeres, hablamos de un grupo de población muy numeroso. Afrontemos este fenómeno como un problema a gran escala que requiere del esfuerzo de todos para conseguir una sociedad en la que prime el bienestar de nuestros mayores.

Cualquier acto capaz de reducir esa soledad en nuestros mayores va a tener un efecto beneficioso para su salud. Su calidad de vida mejorará considerablemente con el aumento de las relaciones sociales, por escasa que sea al principio. Cuando somos mayores requerimos más la atención de los seres queridos, necesitamos vínculos, reconocimiento, cariño, sentirnos útiles. Toda la experiencia acumulada sirve para dar y recibir amor, enseñanzas, risas, etc…

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Si el anciano no tiene familia puede hacer actividades que mejoren su calidad de vida.  Buscar amistades, formar parte de grupos similares: compartir intereses, hacer cursos, cinefórum, talleres de teatro… Hay muchas opciones, solamente hace falta buscar la que mejor se adapte a cada uno.

Algunos mayores se encuentran en soledad ya que durante su juventud su vida social tampoco fue muy activa. Ahora les cuesta más socializar por miedo a ser rechazados. Necesitan más ayuda para solucionar su situación, pues a ellas mismas les resulta difícil abrirse y hablar del problema. Es desde fuera desde donde hay que actuar: familia, amigos, instituciones sociales, grupos de apoyo… En algunos casos necesitarán tratamiento psicológico. Necesitan tener a alguien a diario con quien conversar, así podrán superar la tristeza y mejorar su salud.

La vida social en la tercera edad mejora la salud de nuestros mayores
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