El cuidado dental en la tercera edad

La idea del deterioro inevitable de la boca en la tercera edad debería estar erradicada hoy en día. Para que nuestros dientes y encías estén en buenas condiciones a partir de los sesenta, se deben aplicar unos cuidados diarios y visitar con regularidad al odontólogo. A esto se añade una serie de puntos que reforzarán la buena salud bucodental en las personas mayores.

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Dolencias comunes y cuidados

Entre las dolencias que se presentan en la tercera edad está la caries radicular, que ataca a la raíz del diente. Para su prevención se debe usar un cepillo adecuado para la limpieza de esta zona dental. También es común la sensibilidad dental a los alimentos y bebidas muy fríos o muy calientes. La solución a esta dolencia está en el uso de una pasta de dientes especialmente elaborada para ello.

A estas dolencias se le añade la xerostomía o sequedad de boca. Las causas son variadas, desde efectos secundarios de algunos medicamentos, pasando por el tabaquismo y en algunos casos la menopausia. El mejor remedio es la hidratación, beber agua, líquidos no azucarados o el uso de sprays especiales para humedecer la boca.

Por otra parte, se debe comunicar al odontólogo enfermedades preexistentes, como sería el caso de la diabetes, afecciones cardíacas u otras enfermedades que necesiten tratamientos más fuertes. En todo caso, se debe eliminar el tabaquismo, evitar el estrés y tener cuidado con el enrojecimiento y sangrado de las encías. Se debe acudir inmediatamente al odontólogo para evitar mayores daños.

La alimentación

La buena alimentación ayudará a mantener una buena salud bucodental. Como primer paso, se deberían eliminar las frutas muy ácidas o evitar en lo posible su consumo. Un ejemplo es el limón, el cual desgasta el esmalte dental debido al ácido cítrico contenido en él.

Tampoco es aconsejable el consumo continuo de dietas blandas o trituradas. Se recomienda beber suficiente agua para aumentar la producción de saliva. Se debe rebajar el consumo de azúcares o alimentos muy dulces, se pueden sustituir los chicles dulces por chicles sin azúcar. Hay que consumir una buena cantidad de hortalizas y verduras para aumentar los niveles de vitaminas.

Los alimentos ricos en proteínas y los lácteos son muy buenos aliados para preservar tanto la fortaleza como la buena salud de los dientes. Se recomienda también el consumo de cereales para equilibrar la dieta con su aporte vitamínico y de fibra.

Otro punto a tener en cuenta es que no se debería picar entre horas o entre comidas. Este hábito puede aumentar el riesgo de placa dental y también el desgaste de dientes y muelas. La ingesta de las comidas diarias aumenta la secreción de saliva y por tanto la limpieza de los alimentos en la boca, reduciendo el efecto de los ácidos sobre los dientes y encías.

Opción de implante

El implante dental es una pieza metálica que actúa como una raíz y se coloca sobre el maxilar o mandibular. A partir de ahí se puede realizar la restauración de una pieza individual, así como la colocación de prótesis totales o parciales. Se busca que estas piezas funcionen tal como lo harían los dientes y muelas naturales. Resultan beneficiosos no solo para masticar, sino que evitan el deterioro del hueso, el envejecimiento prematuro del rostro y restablecen estéticamente la sonrisa.

Un buen implante requiere que el cliente pueda tener varias opciones para elegir. En primer lugar, debe informarse sobre diferentes clínicas para ponderar cuál sería la más ajustada a sus necesidades. Después debe tener en cuenta el material. En este caso, lo más recomendado es el uso de titanio, por ser el material que mejor se adapta al hueso y a las encías.

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Prótesis dentales y tipos

La prótesis dental es una estructura artificial creada para restaurar la anatomías de una sola o de varias piezas dentales. Con esto también se restablece la conexión entre maxilares y se reponen las diferentes piezas.

Tipos de prótesis dentales

Están las removibles, que son las que se pueden extraer y volver a colocar en la boca a voluntad de la persona.

Las no removibles son prótesis que solamente podrían ser retiradas en la consulta odontológica. Se pueden fijar mediante cementación o atornillado.

Existen también prótesis mixtas, con partes que puede retirar la persona portadora y otras que solamente se podrían retirar en la clínica dental.

Por último, están las prótesis sobre implantes, que son las colocadas o fijadas sobre implantes fijos. Estas prótesis también pueden ser retiradas a voluntad o ser fijas.

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Cuidados de las prótesis dentales

El cuidado de las prótesis dentales es algo fundamental si buscamos su duración en el tiempo y sobre todo, la prevención de nuevas dolencias bucales o dentales. Por eso hay que seguir una serie de recomendaciones para el mantenimiento e higiene de las prótesis.

Se deben lavar después de cada comida y antes de acostarse. Lo más recomendable sigue siendo cepillarlas y usar colutorios con flúor. Si la prótesis es extraíble, se debería limpiar con un cepillo especial e introducirla en un vaso con agua y limpiador. Antes de colocarla, se debe limpiar con agua para quitar los restos de limpiador.

Limpiar las piezas metálicas y retirar los restos de adherente en caso de que se use. Si se quita de noche, guardarla en agua evita que se deforme. Y también antes de acostarse, es bueno masajear las encías para aumentar el riego sanguíneo en la zona.

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Fundas dentales

Las fundas dentales, denominadas muchas veces como coronas dentales, son elementos utilizados para su colocación en las piezas dentales posteriores. Esto es así porque necesitan de una mayor resistencia debido al uso repetitivo en la masticación. La consecuencia es un desgaste más acentuado que en los dientes incisivos.

Realmente son dientes postizos colocados en forma de capuchón. Para hacerlo se liman las piezas dentales para que la funda pueda colocarse sin problemas. Después del limado se toman las medidas para fabricar la funda en el laboratorio. Una vez fabricada se coloca sobre la pieza limada y se la fija fuertemente a ella. Las fundas sirven tanto para reforzar la pieza dental como para reemplazar una pieza perdida.

Tipos de fundas

Metálicas: muy resistentes pero estéticamente no son atractivas, por eso se suelen colocar en piezas internas.

Metálicas con porcelana: estéticamente quedan mejor que las metálicas. La parte exterior o más visible está cubierta por porcelana que da la sensación de diente blanco, aunque por la parte inferior e interior es metal.

Porcelana: más indicadas para dientes incisivos posteriores. La desventaja está en un menor grado de resistencia.

Zirconio: este material aúna tanto la estética como la resistencia. Los resultados de este material son muy naturales. Debido a esto, quizá sean las fundas más atractivas, aunque su precio suele ser algo más elevado que las anteriores.

Composite: estas fundas son las más asequibles económicamente. No obstante, su grado de resistencia es menos elevado que las anteriores. El composite es la mezcla usada para empastes. Su permanencia debería ser temporal, pues acusa un desgaste rápido. Se debería sustituir por otras fundas.

Conclusión

El hecho de haber llegado ya a una edad que supera los sesenta años, no es indicativo de un mayor deterioro de nuestra salud bucodental. Es hora ya de retirar esa idea de nuestra mente y convencerse de que un buen cuidado diario puede prolongar la vida saludable de dientes y encías.

Por eso es necesario que las personas mayores, la llamada tercera edad, tengan en cuenta que la visita regular al odontólogo, es un factor esencial para el cuidado bucal. Junto a esto, se deben mantener unos hábitos de higiene estrictos, o por lo menos diarios. Limpiar adecuadamente los dientes, si es necesario con cepillos especiales y colutorios. Mantener limpias las prótesis dentales y dentaduras. Saber elegir bien dónde y qué tipo de implante queremos hacer en nuestra boca, supone un paso decisivo para poder mostrar una dentadura saludable.

La alimentación es el gran factor en el cuidado de la boca. Comer sobre todo los alimentos básicos de nuestra dieta y no excederse, o evitar en lo posible, alimentos y bebidas azucaradas. Beber agua en cantidad suficiente para evitar la sequedad de boca y mejorar la salivación. Así se mejorará en la digestión de los alimentos.

En cuanto a si elegimos colocarnos fundas, debemos tener en cuenta también el tipo de material y en qué parte de nuestra dentadura se van a colocar. Tengamos presente la resistencia e intensidad de trabajo de la zona a recuperar.

En definitiva, para poder mantener una dentadura en buenas condiciones en la tercera edad, son necesarios cuidados muy semejantes a los mantenidos durante toda la vida. Pero en esta ocasión no debemos descuidar el consumo de agua, alimentarnos correctamente y cuidar de nuestras encías tanto como de los dientes y muelas. Por otra parte, al usar dentaduras postizas, prótesis o fundas, pensemos también que además de en salud, se está invirtiendo en la mejora del aspecto, de la estética de la sonrisa y por tanto, también se está invirtiendo en la autoestima de la persona.

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