¿Siempre se pierde memoria durante la tercera edad?

¿En todos los casos se pierde memoria con la edad? ¿la pérdida de memoria es el principio del alzhéimer? Son algunas de las preguntas que suelen realizarse las personas cuando van cumpliendo años y experimentan episodios de olvidos o despistes. Lo cierto es que la incapacidad para recordar detalles o sucesos se intensifica a partir de los 40 años, según diversos estudios científicos, pero es importante saber que ni afecta a todas las personas por igual ni tiene por qué derivar en enfermedades neurodegenerativas.

perdida memoria ancianos

Lo cierto es que sobre la población de la tercera edad pesa un estigma social que se intensifica y se retroalimenta. Mientras a una persona joven se le pueden olvidar cosas y se atribuye a despistes, si el olvido corresponde a una persona mayor automáticamente se atribuye (o se autoatribuye) a problemas relacionados con la memoria. Esta falta de memoria, que puede ser auténtica, se magnifica tanto por la sociedad como por el individuo que la sufre, pues se tiende a relacionar con los primeros pasos de enfermedades graves como puede ser el alzhéimer.

¿Qué hacer para entrenar la memoria?

Dejando a un lado esta posible exageración (muy perjudicial para la población anciana que puede llegar a sentirse inútil), la verdad es que a día de hoy se sabe que son muy útiles las actividades de entrenamiento de la memoria para mantener la mente activa y la memoria ejercitada.

Este tipo de programas, que se enmarcan dentro de lo que se ha denominado envejecimiento activo, combaten la sensación de ansiedad, estrés o malestar (en ocasiones incluso depresión) que puede ocasionar la pérdida de memoria. Y es que de la misma manera que el ejercicio físico mantiene el cuerpo sano, el ejercicio mental mantiene el cerebro sano.

Así, estos sencillos ejercicios pueden resultar muy útiles para mantener la memoria:

  • Estudiar algo nuevo. Informática, algún idioma… cualquier cosa que requiera la atención y concentración del individuo resultará muy beneficiosa.
  • Memorizar datos sencillos. Por ejemplo, aprender de memoria números de teléfono o direcciones.
  • Comer sano y con alimentos ricos en omega 3. Diversos estudios determinan que este ácido graso es muy positivo para el cerebro. Puede ingerirse mediante cápsulas de venta en farmacias y en herbolarios.
  • Realizar crucigramas, sudokus, puzles, etc.

En definitiva, el objetivo fundamental es mantener el cerebro en funcionamiento. Está comprobado que ejercitando este órgano vital se retrasan los fallos, especialmente si se comienza este tipo de entrenamientos durante la etapa adulta y no se espera a estar en la tercera edad.

¿Cuándo se necesita ayuda externa?

Sin perjuicio de lo anterior, las personas mayores deben en cualquier caso saber cuándo se encuentran ante un problema real y necesitan recibir tratamiento médico especializado. Y es que en algunos casos los problemas de memoria sí son señal de deterioros cognitivos leves, enfermedades neurodegenerativas o demencias.

Lo mejor es que cuando una persona detecta que tiene problemas de memoria mucho más frecuentes de lo que es habitual acuda a su médico de cabecera, que a su vez le derivará a un neurólogo para que le realice un examen completo. Un diagnóstico correcto requerirá de todo tipo de información detallada sobre los hábitos de vida del paciente, así como su historial médico y sus posibles antecedentes familiares.

El especialista médico también puede examinar las habilidades de la persona con el lenguaje y sus capacidades para resolver problemas. En algunos casos además será necesario realizar un escáner cerebral.

A partir de este momento será cuando, tanto el paciente afectado como su familia, podrán disponer de la información necesaria para decidir qué tipo de tratamiento seguir y la mejor manera de afrontarlo.

¿Siempre se pierde memoria durante la tercera edad?
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