Razones para vivir en una residencia para mayores y sus ventajas

El tiempo pasa inexorablemente para todos, se pierde movilidad, a veces facultades, y la soledad se convierte en una mala compañera. Cuando se alcanza cierta edad la independencia puede convertirse en un verdadero problema. Pero los hijos no siempre pueden hacerse cargo de sus mayores y la posibilidad de vivir en una residencia para mayores se convierte en una buena alternativa.

En unas décadas todo ha cambiado mucho. El número de residencias se ha multiplicado para atender las necesidades de una población cada vez más envejecida. En el año 2015, en España se ofertaban casi 360 000 plazas residenciales.

Pero más importante aún es que este tipo de centros han evolucionado en su concepto. En absoluto son “aparcamientos de ancianos”. En nuestros días son lugares donde se ofrece una atención de la máxima calidad a los mayores, de acuerdo siempre a sus necesidades. Así, las ventajas de vivir en una residencia de ancianos son muchas en comparación con el propio domicilio.

Atención médica en residencia para mayores

Nadie puede permitirse el lujo de tener un médico siempre pendiente de su salud. Pero hay un hecho incuestionable: con la edad todos necesitamos una mayor atención asistencial. A veces las consultas están lejos de casa y se necesita ayuda para poder acudir a ellas. En el peor de los casos queda la opción de la atención domiciliaria, pero a veces tarda en llegar.

Una de las grandes ventajas de las residencias es que hay un estricto control médico de los internos, con geriatras que atienden en el propio centro. Y este es un aspecto fundamental si se padecen enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, que requieren de cuidados constantes y especializados incluso desde la manifestación de los primeros síntomas.

Cuidados específicos y control

El abandono es uno de los grandes problemas de muchas personas mayores que viven solas. A veces hay dificultades para asearse o para vestirse. Otras veces es la memoria la que falla y se olvida tomar la medicación.¿En qué se traduce? En una pérdida de calidad de vida. Y lo peor es que se puede convertir en un círculo vicioso.

En las residencias, el personal está muy pendiente de que los mayores estén siempre en las mejores condiciones. Cuando es necesario les ayudan a vestirse o a cuidar su higiene. Y disponen de formación especializada y de equipos que permiten mover a personas impedidas para, por ejemplo, bañarlas.

Por supuesto, también hay un control estricto de la medicación de los residentes. Un aspecto esencial en el caso de enfermedades crónicas o degenerativas, en las que el desarrollo de la dolencia depende en buena medida de la estricta administración de las medicinas.

Actividades adaptadas

A veces se necesita un pequeño aliciente para moverse, y en las residencias siempre se intenta que los mayores estén activos. Desde tardes de cine o de baile a talleres de todo tipo, el objetivo es que los internos ocupen sus ratos de ocio de una forma entretenida, variada y adaptada a sus niveles de independencia.

residencia para mayores actividades

En el caso de personas con algún grado de minusvalía o deterioro mental se ofrecen actividades específicas. Actividades como talleres para mantener los niveles cognitivos o gimnasia para favorecer la movilidad.

Compañía

Uno de los grandes males de la tercera edad es la soledad. El miedo a salir a la calle es una realidad, como lo es que muchas viviendas no favorecen precisamente la movilidad. Para quien no tiene a alguien cercano que le pueda ayudar, la casa se convierte en una prisión.

Al contrario, una residencia de ancianos tiene sus instalaciones perfectamente adaptadas, sin barreras arquitectónicas. Se facilita así la libertad de movimientos incluso para aquellas personas que necesitan desplazarse apoyadas en andadores o con sillas de ruedas.

Y además, nunca falta una buena compañía, una persona afín con la que charlar, jugar a las cartas o compartir una afición. La mejor manera de disfrutar de unas horas que de otra manera se hacen interminables.

Alimentación saludable

Está comprobado que muchos ancianos que viven solos no se alimentan correctamente. De todos es sabido que las comidas deben adaptarse no solo a los gustos, sino también a la edad y las enfermedades que se padezcan. Pero cuando no hay otra persona que cocine es muy fácil caer en la rutina de reducir el menú a yogures, fruta, fiambres o platos que no necesitan apenas elaboración.

residencia ancianos alimentación

Esta es otra de las ventajas de vivir en una residencia de ancianos, que los menús están cuidadosamente estudiados y organizados para que cada anciano esté alimentado según sus necesidades específicas. No hay que olvidar que la salud tiene una relación muy directa con lo que se come.

dEstas son solo algunas de las ventajas de vivir en una residencia para mayores. Centros plenamente adaptados a las necesidades de los residentes, que ofrecen compañía y libertad de movimientos a aquellas personas que gozan de mejor salud y vigilancia constante a esas otras que sufren un deterioro físico importante o enfermedades graves.

Razones para vivir en una residencia para mayores y sus ventajas
5 (100%) 1 vote

Te podría interesar