Los trastornos del sueño en ancianos, sus causas

Los problemas de sueño no son algo ajeno a as personas mayores, es más, es un sueño menos profundo y más interrumpido por diversos factores. Si en una persona adulta, lo recomendable son las 8 las de rigor, en un anciano puede verse recortado este tiempo. Despertarse durante la noche es algo que no tiene por qué responder a ninguna patología en concreto.

Hay diversos factores que inciden de manera negativa en la cantidad y calidad del sueño, y estos pueden ser algunos de ellos:

  • Dificultad para dormir.
  • Sueño interrumpido.
  • Despertar frecuente para ir a orinar.
  • Despertar sin sensación de descanso.
  • Acostarse a horas irregulares, o muy tarde o demasiado pronto.
  • Cenas copiosas antes de ir a la cama.
  • Estado nervioso, intranquilidad.
  • Ruidos

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¿Cuáles son los 2 trastornos del sueño más comunes? 

La OMS ha tipificado 88 trastornos de sueño, aunque los que son más comunes en las personas mayores son los siguiente.

Insomnio

Es la dificultad para quedarse dormido y da como resultado un sueño de poca calidad. Si bien puede aparecer a cualquier edad, afecta más a medida que se gana edad y es más frecuente en mujeres que en hombres. Para que se pueda considerar crónico debe tener una duración mayor al mes. 

Puede generar problemas como cansancio diurno, irritabilidad o ansiedad. En caso de notar dificultades para dormir, lo más adecuado es visitar al médico de cabecera, que probablemente hará un estudio para descartar problemas médicos y promoverá unos cambios de hábitos para ayudar a dormir.

Apnea del sueño

Consiste en unas pausas respiratorias mientras se duerme. Con ello, el sueño se ve continuamente interrumpido y la sensación de cansancio diurno e siempre mayor. Afecta al 17 por ciento de la población y puede llegar a provocar el aumento de riesgo por fallecer por un episodio cardiaco o cerebrovascular. Es bastante corriente en personas con hipertensión y/o obesidad, y además de ello, suele acompañarse de sonoros ronquidos. 

Su tratamiento requiere un estudio en las Unidades del Sueño de los centros hospitalarios, y en caso de confirmarse el diagnóstico, se trata con una máquina llamada CPAP, que envía impulsos continuos de aire con el objetivo de mantener las vías respiratorias abiertas.

 

A dormir es algo que hay que aprender, aunque parezca paradójico. Los horarios televisivos que rigen el país dan como resultado que muchas personas se vayan a la cama demasiado tarde. Asimismo, los horarios y cantidad de las cenas no ayudan a un sueño reparador. Por eso, dormir debe ser un hábito con una rutinas bien marcadas.

Por ejemplo, tratar de acostarse siempre a la misma hora, adelantar los horarios de las cenas y que no sean demasiado abundantes ni causen flatulencias o ganas continuas de orinar. Tener televisión en la habitación en la que se duerme tampoco ayuda demasiado. A la cama ha de irse a eso, a dormir. Con las personas mayores, todo lo que no se haga de forma correcta es más acusado aún. 

Si de todas formas persisten las dificultades para conciliar el sueño, o este no es de buena calidad, hay que pedir cita con el médico para que nos haga un correcto estudio y valore cuál es el remedio. ¿Puede ser la causa de nuestra dificultad alguna medicación? Por eso, ponerse en manos de profesionales es la solución más adecuada.