Cómo convivir con la osteoporosis en la tercera edad

De las enfermedades que pueden afectar a los huesos, la osteoporosis es la más frecuente. Su elevada incidencia, especialmente entre las mujeres, la han convertido en una de las dolencias más conocidas para la población. Pero, muchas veces, esta información es superficial y, en realidad, la mayoría de las personas solo tiene una idea general sobre ella. Un conocimiento que no va más allá de saber que se trata de una enfermedad de los huesos.

El término osteoporosis ya da una buena pista sobre lo que supone padecer esta enfermedad. ‘Osteo-’ es un elemento compositivo que significa hueso, mientras que ‘porosis’ indica la cualidad de mayor porosidad que ha adquirido el hueso. Es decir, las personas afectadas de osteoporosis sufren una disminución de la masa ósea acompañada de un deterioro estructural. El resultado es unos huesos débiles y propensos a sufrir fracturas.

Las causas de la osteoporosis

El hueso no se pierde de repente, sino que el proceso dura años. Por esta razón, la osteoporosis se asocia más a las personas mayores. Este silencioso enemigo se puede hacer patente de forma inesperada con una fractura por un golpe o caída de poca importancia, señal de que algo no va bien.

La osteoporosis se relaciona con un descenso hormonal de estrógenos, en el caso de las mujeres; y de andrógenos, en los hombres. Estas hormonas son importantes para la buena salud de los huesos y, como en la menopausia se produce un significativo descenso de estrógenos, es más probable que la enfermedad pueda desarrollarse en esa etapa.

Además, hay otros factores que pueden influir en la pérdida de la masa ósea. Por ejemplo, si hay poca aportación de calcio y vitamina D o la falta de ejercicio. La edad también contribuye al deterioro de los huesos, así que, a medida que se cumplen años, aumentan las posibilidades de tener alguna clase de dolencia ósea. Otras causas que pueden derivar en la osteoporosis son la artritis reumatoide, los factores genéticos, el tabaquismo, algunos trastornos alimenticios y un estilo de vida sedentario, entre otros muchos factores. Es conveniente prestar atención a los posibles síntomas, aunque no siempre los hay.

Los síntomas de la osteoporosis

Las fracturas de cadera o muñeca son síntomas que se asocian a la osteoporosis, pero hay más señales que nos pueden indicar que nuestros huesos necesitan una atención extra. Una de las más llamativas es la pérdida de altura. A medida que avanza la enfermedad, puede aparecer una sintomatología más variada. Por ejemplo, la deformación de la columna vertebral y las fracturas continuas.

A pesar de todo este cuadro clínico, hay que resaltar que la enfermedad puede aparecer sin ningún síntoma indicativo. Aunque está extendida la creencia, los dolores musculoesqueléticos no parecen tener relación directa con la enfermedad. Para diagnosticar la osteoporosis, se realiza una prueba que mide la masa ósea del esqueleto: la densiometría ósea. Esta prueba se puede hacer con varios métodos, como los rayos X.

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Tratamiento de la osteoporosis

Según los síntomas, la enfermedad se puede tratar con dos tipos de medidas generales. Si hay fracturas, es preciso evitar que se vuelvan a producir y, al mismo tiempo, conviene actuar sobre la zona afectada. En ocasiones, habrá que inmovilizar o realizar alguna intervención quirúrgica. En los casos menos graves, de inmovilidad transitoria, es posible recurrir a bastones, muletas o prótesis.

La segunda clase de tratamientos se aplica si no hay fracturas ni síntomas. En este caso, se incide en prevenir las fracturas y se intenta evitar la pérdida ósea. Como en la actualidad no hay ningún fármaco que sirva para recuperar la masa de los huesos, las actuaciones deben dirigirse hacia su fortalecimiento con una actividad física moderada, evitar los hábitos sedentarios y mantener una dieta adecuada.

Aunque no hay medicinas que aumenten la masa ósea, sí hay un tratamiento farmacológico para estimular su crecimiento y reducir su pérdida. Por eso, es importante contar con un diagnóstico precoz. Los estrógenos, la calcitonina y los bifosfonatos ejercen efectos positivos.

Los estrógenos se administran a mujeres postmenopáusicas; la calcitonina es una hormona que inhibe la resorción ósea, pero no hay evidencia de que evite las fracturas; y los bifosfonatos, por su parte, parecen dar muy buenos resultados para proteger los huesos, tanto en hombres como en mujeres.

El tratamiento para estimular la formación ósea se realiza con vitamina D, fluoruros y anabolizantes. Los dos últimos pueden tener efectos secundarios adversos, así que no se aplican en tratamientos largos y su administración siempre debe estar bajo supervisión médica.

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Riesgos y cuidados

Como se ha señalado, el principal riesgo de la osteoporosis es el de las fracturas. Estas lesiones pueden producir caídas y viceversa. Una vez diagnosticada la enfermedad, habrá que extremar las precauciones para evitar golpes, resbalones y movimientos bruscos.

Lo mejor es tomar medidas de prevención. Por ejemplo, la vitamina D es esencial para el desarrollo de los huesos. Con treinta minutos diarios de sol se favorece que el organismo sintetice la vitamina necesaria para la absorción del calcio. Precisamente, el calcio también debe ser administrado en las dosis apropiadas, según la edad. En este sentido, la dieta es importante para atender las necesidades diarias de ambas sustancias.

Hay que decir que el estudio de la enfermedad aún plantea muchas dudas sobre las interacciones de los distintos factores. Por esta razón, es importante que cada caso se aborde de manera individual, ya que las diferencias pueden recomendar unos cuidados o tratamientos determinados y desaconsejar otros. En cuestiones de salud, siempre hay que tener presente que cada persona tiene sus peculiaridades.

Conclusión

En resumen, la osteoporosis es una enfermedad que se puede ver agravada en la tercera edad, dado que, a medida que se cumplen años, se puede acelerar la disminución de la masa ósea. La mejor forma de prevención es llevar una vida activa y dieta equilibrada. Estas dos recomendaciones sirven como norma general para todo lo relacionado con la salud y el bienestar, pero, en esta enfermedad, adquieren una importancia mayor. La osteoporosis se puede sobrellevar en la tercera edad extremando las precauciones para evitar golpes y caídas. El diagnóstico precoz y tratamiento adaptado a cada persona son otros dos recursos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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