Artritis reumatoide en personas mayores

Cuando se alcanza una edad avanzada es normal que los problemas de salud se multipliquen. El desgaste producido por los años, los hábitos de vida, el entorno, así como determinadas enfermedades pueden ir minando el bienestar de las personas mayores. Una de las enfermedades comunes en la tercera edad es la artritis reumatoide, un trastorno de las articulaciones que suele afectar a manos y pies.

¿Qué es la artritis reumatoide?

La artritis reumatoide es una enfermedad, de las denominadas autoinmunes, que genera inflamación en las articulaciones de manera crónica.

Las articulaciones más afectadas suelen ser manos y pies, aunque en ocasiones afecta también a las rodillas, las muñecas y otras partes del cuerpo.

Este trastorno es de origen desconocido y va degradando las articulaciones afectadas, produciéndoles deformidades hasta que quedan inútiles.

La artritis puede aparecer a cualquier edad, aunque afecta más a mujeres de mediana edad o de edad avanzada (en estos últimos casos, es posible que la enfermedad ya existiera pero no la hubiéramos detectado).

Síntomas de la artritis reumatoide

Es importante que observemos los síntomas clásicos de la artritis reumatoide y, en caso de sospechar que la padecemos, es de vital importancia acudir al médico para confirmar el diagnóstico. Algunos indicios de esta enfermedad son los siguientes:

· Leve dolor articular que suele sentirse en la misma articulación en ambos lados del cuerpo.

· Rigidez en los movimientos. La rigidez se produce por la mañana y tiende a durar más de una hora. Así mismo, podemos sentir las articulaciones calientes y sensibles cuando no las utilizamos durante un periodo prolongado.

  • Fatiga.
  • Deformaciones, que empiezan de manera leve pero que van empeorando con el tiempo.
  • Pleuresía, o dolor en el tórax al respirar.
  • Sensación de sequedad en los ojos y en la boca.
  • Secreciones en los ojos y prurito con ardor.
  • Cuando la enfermedad está muy avanzada se pueden observar nódulos bajo la piel.
  • Hormigueo y entumecimiento en manos y pies.
  • Ciertas dificultades para conciliar o mantener el sueño.

Los síntomas de esta enfermedad, como podemos observar, son diversos. Padecer alguno de ellos no significa que se tenga artritis reumatoide, pero si se trata de una mujer de cierta edad que padece más de uno de estos indicios es conveniente que consulte con el médico para confirmar o descartar el diagnóstico.

Diagnóstico de la artritis reumatoide

Si se tienen algunos de los síntomas mencionados anteriormente y se ha decidido a acudir a la consulta del médico, lo primero que hará el facultativo es observar las articulaciones.

No existen pruebas específicas para diagnosticar la artritis reumatoide, aunque en una analítica completa algunos valores pueden salir alterados.

A menudo, el médico pide analizar el factor reumatoideo y los anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados (anti-PCC).

Otras pruebas que puede pedir el doctor para diagnosticar la artritis son: una radiografía o resonancia magnética de las articulaciones, un conteo sanguíneo completo, proteína C reactiva o tasa de sedimentación eritrocítica.

Una vez confirmado el diagnóstico es importante empezar con el tratamiento lo antes posible.

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Tratamiento y expectativas

La artritis reumatoide no tiene cura. Es una enfermedad degenerativa que va avanzando con el tiempo y destruyendo las articulaciones. Sin embargo, los tratamientos existentes van enfocados en frenar el deterioro articular y a prevenir sus efectos secundarios; de ahí la importancia de empezar el tratamiento de manera precoz.

El tratamiento de la artritis reumatoide puede durar toda la vida, e incluye medicación, ejercicios, fisioterapia y la adaptación del estilo de vida. En casos más graves puede recurrirse a la cirugía, aunque no siempre es necesaria.

Actualmente existen en el mercado nuevos fármacos que están resultando muy efectivos en el proceso de frenar la destrucción de las articulaciones y como prevención de las deformidades causadas por la enfermedad.

Suele recomendarse no forzar la articulación afectada y cambiar las costumbres si realizamos movimientos de repetición con dicha articulación, por ejemplo escribir en el ordenador, bajar escaleras, etc.

Además del reposo, el médico nos recomendará una serie de ejercicios específicos para fortalecer la zona y retrasar el deterioro.

Dadas estas indicaciones, seguramente recetará en primer lugar medicamentos antirreumáticos y antiinflamatorios. Dependiendo del resultado que den, cambiará o continuará con la medicación.

Algunos de los medicamentos para frenar la artritis reumatoide tienen efectos secundarios graves, por lo que deberemos realizar análisis de sangre de manera periódica para vigilar nuestra salud. Conoce nuestra gama de pastilleros diarios, semanales y mensuales.

Visitar a un fisioterapeuta también ayuda a paliar los efectos de la enfermedad. Este profesional diseñará una pauta de ejercicios destinados a fortalecer los músculos de la zona.

Si el paciente sufre mucho dolor, el fisioterapeuta puede aplicar calor o estimular la zona con electrodos para aliviarlo.

Las protecciones de sujeción también son útiles, por ejemplo si se sufre en la rodilla, se puede usar una rodillera.

Ayudar a las personas mayores que sufren esta enfermedad les proporcionará una buena calidad de vida.