La importancia de evitar el sedentarismo en la tercera edad

Con la edad se va notando cómo el cuerpo cambia. Se pierde masa muscular, agilidad y sentido del equilibrio. Parece que todo cuesta más, pero no por ello hay que pararse. Mantenerse activo es esencial porque el sedentarismo en la tercera edad es un enemigo silencioso, pero que puede ser realmente dañino.

No practicar algún tipo de ejercicio hará que la movilidad sea cada vez más difícil. Un círculo vicioso, en realidad, del que puede ser muy complicado escapar a tiempo. Y más allá de la movilidad, el sedentarismo afecta muy negativamente a la salud. Puede agravar dolencias cardiacas, favorecer la degeneración muscular, agravar enfermedades como la hipertensión o la diabetes y provocar incluso problemas de índole mental o aislamiento social. Y solo son algunos ejemplos de las consecuencias de la inactividad a edades avanzadas.

persona mayor pescando

Practicar algún tipo de ejercicio, por lo tanto, es fundamental. Puede costar algo al principio, pero es cuestión de empezar poco a poco. Y, si se busca a alguien con quien realizar la actividad elegida, mucho mejor. No solo será más entretenido, sino que nos servirá de apoyo si los ánimos flaquean.

Lee también: Andadores para Ancianos

Actividades recomendadas en la tercera edad

Siempre hay que adecuar el ejercicio al estado de salud y a las circunstancias de cada persona. Permanecer activo no significa forzarse más allá de lo necesario. Existen infinidad de deportes y actividades que podemos realizar y, lo que es casi tan importante, compartir.

  • 1. Caminar: es un medio perfecto de mantenerse en forma. Andar a buen paso durante media hora al menos tres días a la semana mejorará la densidad ósea de manera significativa. Es barato, se puede realizar en cualquier momento del día y, además, la posibilidad de sufrir alguna lesión es mínima.
  • 2. Ejercicio acuático: una de las posibilidades es la natación, que ayuda a mejorar el sistema respiratorio, mejora el tono muscular y fortalece el corazón. Aquellas personas con problemas de movilidad o que no sepan nadar pueden realizar otro tipo de ejercicios de gimnasia en el agua que permiten mejorar la capacidad aeróbica, la flexibilidad y el equilibrio.
  • 3. Disciplinas orientales: con una historia milenaria, tanto el yoga como el taichí ofrecen infinidad de beneficios. Ayudan a estirar los músculos, a mejorar la postura, a oxigenar el organismo y a mantener el sentido del equilibrio.
  • 4. Bailar: es un ejercicio divertido y también muy beneficioso. ¿Por qué? Porque estimula el cerebro, mejora la coordinación, favorece el flujo sanguíneo y mueve todo el cuerpo.

Y hay más posibilidades, desde jugar al golf a montar en bicicleta o practicar gimnasia de mantenimiento. Lo fundamental es que el ejercicio se convierta en un hábito y que se incorpore al estilo de vida. Y para ello, nada mejor que elegir una actividad que realmente atraiga.

anciano practicando yoga

Precauciones a la hora de practicar ejercicio en la tercera edad 

  • Mantenerse activo es esencial, pero no conviene comenzar a practicar un deporte sin más, sobre todo si no se está acostumbrado. Siempre es aconsejable hacernos un chequeo y dejarnos aconsejar por médicos o especialistas en el cuidado de ancianos. Ellos pueden indicar qué ejercicios o disciplinas son las más apropiadas en cada caso.
  • No hay que olvidar que ciertos problemas óseos o musculares pueden hacer desaconsejable la realización de determinados ejercicios o posturas, en el caso del yoga. O al contrario, hay actividades especialmente recomendables para problemas relacionados con la movilidad articular.
  • Evitar el sedentarismo en la tercera edad es importante, y no solo por una cuestión de salud física, también mental. Una persona que se mantiene y se siente activa es una persona que se siente mejor en todos los aspectos.

 

 

La importancia de evitar el sedentarismo en la tercera edad
5 (100%) 2 votes

Te podría interesar