Ancianos al volante, más experiencia pero mayor siniestrabilidad

Es muy común que las personas mayores sigan conduciendo pasada cierta edad. A pesar de la pérdida de reflejos asociada a los años, muchas de ellas siguen utilizando su vehículo para algunos desplazamientos. Sin embargo, esto lleva asociado un mayor número de siniestros e incidentes al volante. Es cierto que las personas mayores son por norma general bastante prudentes, pero suelen ser protagonistas de accidentes.

Las personas de la tercera edad se ven con capacidad de seguir conduciendo, y si superan las pruebas de renovar el carnet, ya se ven totalmente capacitadas de hacerlo. En algunas ocasiones, algunos centros son bastante benevolentes con los requisitos y permiten que algunas personas que no están en condiciones sigan al volante. Cuando se cumplen 65 años, hay que renovar el carnet pasados 5 años, y desde esa edad, cada 2, con la ventaja de no tener que pagar las tasas de Tráfico pasados los 70. En España no hay límite de edad para seguir conduciendo.

¿Qué se necesitas para renovar el carnet?

  • Solicitud en impreso oficial que puede conseguir en las propias Jefaturas Provinciales y Locales de Tráfico.
  • Informe de Aptitud psicofísica expedido por un Centro de Reconocimiento de Conductores autorizado.
  • DNI, Pasaporte o Tarjeta de Residencia en vigor.
  • Una fotografía actualizada de dimensiones 32 x 26 mm en color.

Asumir la pérdida de reflejos es doloroso

Las personas mayores al volante se resisten en muchas ocasiones a perder el carnet, es quizás uno de esos eslabones que les une a épocas más jóvenes. Tienen mucha experiencia, han conocido vehículos que no tenían tantas ayudas como los actuales, hechos maratonianas jornadas al volante sin aire acondicionado en verano… Pero la realidad muchas veces se impone, las pérdida de capacidad de reacción hace que puedan verse involucrados en incidentes con más facilidad.

A favor de este tipo de conductor, cabe decir que es un perfil que suele respetar los límites de velocidad de manera más estricta, así como el de las normas generales de circulación. Pero es inevitable, la progresiva pérdida de reflejos suele hacer que le peligrosidad de este colectivo aumente de manera gradual pasados los 65 años.

¿Cuáles son sus infracciones más comunes?

Según el proyecto SAVIMA: «Barómetro de Salud Vial en Mayores», realizado por el Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), los mayores no suelen hacer uso del cinturón de seguridad, menor es su uso a medida que subimos en la edad. Es el reflejo de épocas pretéritas en las que este sistema no era obligatorio, por ejemplo, en ciudad. este desprecio por una norma tan simple hace que, en caso de colisión, las consecuencias sean fatales. No soporta igual un impacto un cuerpo más joven que el de una persona anciana.

Según este estudio, las infracciones más comunes que realizan las personas mayores de 65 años al volante, son no respetar las normas de prioridad, una velocidad inadecuada, no respetar las distancias de seguridad (peor además en caso de escasos reflejos) y saltarse un stop.

¿Qué hacer en estos casos?

Puede que, efectivamente,  la persona mayor al volante tenga buena capacidad de reacción, sea escrupulosa con las normas y conduzca bien. Da gusto ver conductores de este tipo, pero desafortunadamente no todos los casos son iguales. La familia juega un papel importante en estos casos, y deberá de jugar un papel de convencimiento para que, en determinados casos, no se ponga al volante.

Puede resultar convincente mostrar las ventajas de no tener que conducir, lo agradable que es que alguien pueda llevarles, o fomentar el uso de transporte público si se trata de una ciudad con una buen red. El ahorro que supone no tener un coche, mantenimiento, tasas y seguros, puede ser un aliciente para animar al anciano que no no está en las mejores condiciones.

En todo caso siempre hay que actuar con mucho tacto, estas personas pueden sentirse atacadas si se insiste demasiado, por lo que la persuasión ha de ser un arma que hay que jugar con inteligencia.