Tercera edad ¿por qué no un tatuaje?

Los tatuajes ya no tienen el estigma del que gozaban hace unos años. Cualquier persona, ya sea su sexo o condición, puede lucir alguno o varios, y están ahora al alcance de cualquiera. De hace un tiempo para acá han conseguido popularizarse, sobre todo en los grupos más jóvenes de edad y no somos a veces capaces de imaginar la cantidad de personas que los posee, desde abogados a obreros, pasando por amas de casa.

Y son muchas los mayores, que llegados a un punto de su vida se anima a hacerse uno, por lo que nunca es una mala idea llevar este reto a cabo. Sin embargo, es importante conocer algunos detalles interesantes para poder tatuarse con plenas garantías, ya que es un proceso irreversible y la eliminación de los mismos es siempre costosa.

¿Qué es un tatuaje?

No es más que un dibujo o texto realizado sobre la piel, a la cual se le inyecta tinta con una aguja. Su origen es milenario, y se produjo en muchas culturas, como la polinesia, egipcia y japonesa.  Los tatuajes se realizan en unos lugares llamados estudios, y que en España se rigen por una normativa autonómica, es decir, cada comunidad autónoma tiene la suya propia y que se puede consultar desde aquí.

Los tatuadores reclaman la unificación de normativas, para que sea la misma en todo el territorio nacional, aunque no hay nada que temer, todas las comunidades autónomas ofrecen una ley muy garantiste.

En nuestro país, la legislación referida a la calidad de las tintas es muy estricta, por lo que hacerse uno es algo muy seguro. En nuestro país sólo se permite el uso de las que están autorizadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, lo que supone una mayor garantía para los usuarios.Hemos de tener presente que las tintas pueden tener reacciones según el tipo de piel, pudiendo llegar a provocar alguna inflamación. Por eso, antes de aventurarse a hacerse uno quizás sea interesante consultar con un dermatólogo.

¿Qué debe tener un local de tatuajes?

Estos locales han de tener una zona de recepción y de espera, diferenciada del propio lugar donde se tatúa. Asimismo contará con un lugar de esterilización y limpieza del material que será de acceso no público. El estudio de tatuajes en sí deberá de tener un área separada del resto, bien iluminada, con un lavamanos que se accione de forma no manual y equipado con agua caliente y fría, jabón líquido y toallas de un solo uso o un secador automático. Las paredes  del lugar donde se realizarán los tatuajes han de estar alicatadas, cubiertas con paneles o pintadas de manera uniforme con pintura impermeable lavable.

El suelo de ese lugar en concreto será impermeable para que se garantice su limpieza y desinfección. Y finalmente debe tener una camilla o sillón que pueda ser recubierto con una sabana o papel continuo desechable. 

¿Qué me tatúo?

Obviamente es algo que queda a criterio personal, de nada sirve llevar una marca de por vida con la que no nos identifiquemos. Muchos mayores eligen nombres de personas queridas que ya no están, junto con alguna frase emotiva. Los estudios de tatuajes tienen un catálogo extenso de motivos para hacerse, o bien podemos proporcionar la idea o una foto para que ellos mismos desarrollen lo que se va a tatuar.

La ventaja de hacerse un tatuaje ya siendo mayor  es obvia, la persona que se decide tiene muy claro lo que quiere y cómo lo quiere. Dudar a la hora de hacérselo es más propio de personas más jóvenes o sin una personalidad marcada.

¿Cuánto cuesta?

Depende de varios factores, como el tamaño, cantidad de colores, complejidad y número de sesiones que haga falta para ello. Hemos de tener presente que es un arte, y como tal, hay que pagarlo. La fama y habilidad de la persona encargada de hacerlo también hace subir la tarifa, pero es algo en lo que no se debe escatimar si se quiere algo bien hecho. Uno sencillo y en un solo color suele salir por unos 50 euros, y por arriba no hay límite.

¿Duele?

El umbral del dolor varía de una persona a otra. Hacerse un tatuaje provoca un dolor muy tolerable, es más una molestia que otra cosa, si bien hay zonas donde la aguja puede hacer algo más de daño. Estos lugares son aquellos en las que no hay demasiado músculo, como tobillos u omóplatos. De todas formas, los tatuadores están continuamente preguntando a sus clientes si necesitan un descanso.

Así que si siempre has tenido ganas y nunca lo has hecho, puede ser un buen momento para dar el paso. Elige bien y disfruta de tatuaje para siempre.

 

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